Por Ana Neyra
El domingo 11 de abril, tendremos elecciones para Presidencia, Congreso y el Parlamento Andino. Ir a votar en una pandemia global se ha vuelto parte del contexto regional y mundial desde el año 2020. Según datos de IDEA Internacional, entre el 21 de febrero de 2020 y el 14 de marzo de 2021, al menos 111 países han celebrado elecciones (incluidas 87 en todo el territorio nacional). En América, se realizaron más de 35 elecciones. En Sudamérica, destacan los casos de Uruguay (27/9/2020), Bolivia (18/10/2020), Chile (25/10/2020), Brasil (15/11/2020), Argentina (29/11/2020), Venezuela (6/12/2020), Ecuador (7/2/2021) y Bolivia (7/3/2021). El mismo 11 de abril, dos países más de la región (Ecuador y Bolivia) tendrán elecciones. Chile, que inicialmente las tenía programadas en la misma fecha, acaba de postergarlas para el 15 y 16 de mayo.
¿Cómo ir a votar sin incrementar los contagios por COVID-19? Pregunta difícil en un contexto post fiestas (con una cuarentena que muchos parecen no haber respetado) y con picos reportados durante la última semana en contagio (12916 casos, al 31 de marzo) y fallecimientos (294, al 2 de abril).
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) aprobó protocolos de bioseguridad (adaptados en marzo último). Incluyen medidas para electores, miembros de mesa, personeros, personal de los organismos electorales, observadores (nacionales e internacionales) y medios de comunicación.
¿Qué debemos hacer? Cumplir con las medidas de seguridad ya conocidas: Uso obligatorio de mascarilla (doble es mejor y, de ser posible, protector facial), distanciamiento físico (1.5 metros o más) e higiene de manos, evitando tocarse la nariz o boca (además de cubrirse la cara con el codo, si se tose o estornuda).
Lo más importante es evitar las 3 «C»: espacios cerrados, congestionados o que generen un contacto cercano (como señala la Organización Mundial de la Salud). Respetar estas medidas de seguridad puede presentar un problema cuando, como suele pasar en las elecciones, se espera para poder votar, en espacios reducidos. Hay experiencias en la región (las más cercanas en Bolivia y Ecuador), en que la distancia y demás medidas de seguridad no siempre eran respetadas mientras se estaba en las filas previas al voto.
¿Cómo se puede evitar? Se ha aumentado el número de locales de votación (más de 12000), con una sola mesa por aula y dos cabinas por mesa (para que dos personas puedan votar al mismo tiempo). También se ha reducido el aforo de los locales (no más de 50%). Sin embargo, hay conductas que dependen más bien de nosotros/as, como ciudadanía.
Un aspecto central es tener mesas de sufragio instaladas a tiempo. Y ahí será vital el rol de los miembros de mesa. El que las personas sorteadas acudan a tiempo va a garantizar el inicio de la elección desde las 7 de la mañana (en el marco del horario extendido hasta las 7 de la noche). Cuando los miembros de mesa no acuden y además las personas de la fila se rehúsan a asumir este rol, las mesas no pueden instalarse y la votación no puede iniciar. Para asegurar que los miembros de mesa acudan, no es suficiente las medidas de bioseguridad y el incentivo aprobado de 120 soles, sino que se debe garantizar su prioridad en la vacunación (que debió ser antes del 11 de abril, pero ahora debería asegurarse antes de la segunda vuelta) a todos/as los que acudan y también a quienes acepten ser miembros de mesa (ante la ausencia de los sorteados).
Otro tema vital es elegir el momento en que se va a votar. Como se ha hecho en varios países de América (como Bolivia, Brasil, Chile y Ecuador), se recomienda ir a votar en determinados horarios. Perú adopta un modelo similar al de Bolivia y Ecuador, que diferencian por el número de documento de identidad (Brasil y Chile, por la edad). No es obligatorio acudir en el horario propuesto (según último número de DNI), pero puede ayudar a evitar las aglomeraciones.
También es importante no demorarse mucho en votar y evitar compartir objetos. Para ello, además de llevar lapicero propio, es esencial haber revisado antes dónde está el local y la mesa, y tener bien decidido el voto (incluido el o los símbolos de las organizaciones políticos y los números de las candidaturas). Como recordatorio, solo se permite un aspa (x) o cruz (+)y al Congreso solo se puede poner números en un partido (no en dos) (además de que los votos nulos y en blanco favorecen a que más partidos entren al Congreso).
Es positivo que, según la última encuesta de El Comercio-Ipsos, 86% de la población señale que definitivamente irá a votar y 8% que probablemente. Sin embargo, también hay que recordar quienes pueden abstenerse de acudir para evitar ponerse en riesgo. Según la Constitución, nadie está obligado a votar si es mayor de 70 años y, para esta elección, se aprobó (Ley Nº 31038) que las personas en grupos de riesgo por COVID-19 no deben pagar multa por no ir a votar o a ser miembros de mesa. Estas personas en grupos de riesgo son definidas por la autoridad sanitaria e incluirían a mayores de 65 años, así como quienes tienen comorbilidades como hipertensión arterial, diabetes, obesidad con IMC≥40, enfermedades cardiovasculares, enfermedad pulmonar crónica, cáncer, otros estados de inmunosupresión, entre otros (Resolución Ministerial 972-2020-MINSA). Si no van, deben tramitar su dispensa (por no votar) y justificación (por no ser miembro de mesa) ante el JNE desde el día siguiente de la elección.
Votar no debería generar un riesgo exponencial siempre que cumplamos todas las medidas de seguridad y logremos garantizar que la votación empiece a tiempo y avance sin mayores contratiempos. Es un desafío que muchos países han asumido para hacer compatibles, por un lado, el ejercicio de la ciudadanía y el derecho al sufragio y, de otro, el derecho a la salud.