Hace poco más de un año publiqué en este portal una columna titulada “El nuevo Congreso, entre la fragmentación y la coalición”[1]. En esa oportunidad –a pocos días de la primera vuelta electoral- trataba de relajar las preocupaciones sobre la posibilidad de un Congreso con muchas bancadas o grupos parlamentarios y afirmé algo que sigo creyendo: “El problema… no es tanto el número de bancadas en el Congreso sino las razones por las que se constituyen, así como las posibilidades de generar bloques y coaliciones entre éstas, los motivos que alientan esos bloques y la perdurabilidad de los mismos”.
El Congreso se instaló en julio del 2021 con nueve grupos parlamentarios; ese número no se ha incrementado. Pero algunas modificaciones importantes se han producido.
Uno de los cambios de mayor relevancia en la conformación de las bancadas ocurrido en los primeros nueves meses del actual periodo congresal es la división del grupo parlamentario Perú Libre, el partido que ganó la presidencia de la República. De Perú Libre (PL) se separó un grupo de congresistas que hoy forman la bancada Perú Democrático (PD). Tanto PL como PD tienen incidencia sobre las decisiones que se adoptan en palacio de Gobierno; aunque, por cierto, no serían los únicos.
Un segundo aspecto de especial importancia es la cantidad de congresistas no agrupados que hoy tenemos. Son nueve los congresistas que actualmente no integran formalmente un grupo parlamentario[2]; entre ellos se encuentran los tres miembros del Partido Morado (PM) y cuatro del Partido Podemos (PP); recordemos que el PM sólo logró tres congresistas en las elecciones del 2021 y su alianza con Somos Perú (SP) no duró mucho, mientras que el PP ha perdido la condición de grupo parlamentario por la renuncia de uno de sus originales integrantes. De acuerdo con el reglamento del Congreso, se requiere un mínimo de cinco para constituir grupo parlamentario. Entre los no agrupados figura además un renunciante de Alianza para el Progreso (APP).
En el Congreso se ha producido también el tránsito de algunos congresistas de una bancada a otra; unos procedentes de Renovación Popular (RP) y otro de Acción Popular (AP).
No pretendo un análisis exhaustivo sobre la conformación de los grupos parlamentarios, para ello recomiendo seguir la información que divulgan con periodicidad y detalle Yasu Tanaka (@Yasv), Martín Hidalgo (@martinhidalgo) o Wilber Huacasi (@whuacasi), por citar algunas de las más consultadas fuentes informativas sobre el día a día del Congreso, más allá del acuerdo o disenso sobre sus propios análisis respecto del desempeño parlamentario.
Como señalé en febrero de este año[3], no son pocas las oportunidades en que parlamentarios de todo el abanico político confluyen en el impulso y votación de dictámenes y mociones en materias en las que –más bien- esperaríamos que se diferencien. La contrarreforma universitaria, por ejemplo, es posible por los votos de congresistas que proceden de bancadas de derecha, de centro y de izquierda.
Los intereses no son siempre claros y muchas veces parecieran esconder la incidencia de grupos de poder o lobbys que se mueven incluso en la informalidad y en el borde de la ilegalidad. Para un balance más detenido sobre el desempeño del Congreso y de los grupos al interior de éste, es importante contrastar los dictámenes y normas aprobadas en las comisiones y en el pleno con la agenda que el propio Congreso de la República aprobó en octubre del 2021 prácticamente por unanimidad[4].
Analizar las correlaciones en el Congreso, sus agendas, así como la claridad o turbiedad de los intereses que motivan a los grupos parlamentarios, resulta importante también para comprender y buscar salidas a la actual crisis de gobernabilidad y estabilidad política que afecta a nuestro país.
[1] https://dev.patamarilla.com/2021/04/el-nuevo-congreso-entre-la-fragmentacion-y-la-coalicion/
[2] https://www.congreso.gob.pe/integrantes-grupos-parlamentarios-2021-2026
[3] https://dev.patamarilla.com/2022/02/partidos-gobierno-y-oposicion/
[4] https://dev.patamarilla.com/2021/10/agenda-legislativa-y-continuidad-de-las-reformas/