El siguiente domingo elegiremos nuevos(as) gobernadores(as) regionales, alcaldes y alcaldesas en todo el Perú. Preocupa de entrada que la mayoría de planes de trabajo presentados tienen poca sostenibilidad, algunos son francamente inviables. Hay que añadirle algunos datos más, vinculados con el riesgo de la corrupción y a la incapacidad para asegurar una adecuada ejecución presupuestal.
Conforme al informe hecho por el Procurador Pacheco, actual Procurador del Estado en materias de Anticorrupción, en los últimos veinte años 7895 gobernadores y alcaldes electos cayeron en casos de corrupción entre el año 2002 y junio de 022. Además, y lo que es más grave, el número de procesos iniciados a autoridades locales y regionales ha subido en 40 por ciento, siendo las regiones de Ancash, Cusco, Junín, Lima y Huánuco las más perjudicadas (en ese orden). El documento con esta información se encuentra colgado en la página web de la Procuraduría Nacional Anticorrupción.
A esta lamentable constatación hay que añadir la información dada por la Sunat (Superintendencia Nacional de Administración Tributaria), donde con rigurosidad se señala que 676 de los actuales candidatos y candidatas deben más de catorce millones de soles (unos cuatro millones de dólares).
El último peligro va vinculado a la falta de configuración de una verdadera función pública, a pesar de los casi desesperados esfuerzos de la actual Presidenta de Servir, Janeyri Boyer. Las nuevas administraciones suelen ingresar a municipalidades y regiones sin conocimiento de causa y desplazando o despidiendo a sus antecesores
Los tres motivos aquí mencionados (falta de claridad en la función encomendada, situaciones de corrupción. y ausencia de personal calificado) puede llevarnos a una situación todavía más preocupante que la que hoy vivimos en todo el país. Ojalá me equivoque.