El Perú es uno de los países que durante muchos años ha sido protagonista de noticias ligadas a la malnutrición por defecto, es decir a la desnutrición crónica y anemia, esto debido a que durante años fuimos uno de los países con mayores índices de desnutrición crónica en Latinoamérica pero que logramos disminuir dramáticamente al punto de reducirla de 33% a 12% en estos últimos 20 años. Pero en relación a la anemia no ha ocurrido lo mismo, ya que en los últimos años los porcentajes de niños y niñas menores de 36 meses de edad con anemia se han mantenido alrededor del 40%, siendo hoy en día uno de los problemas de salud más prevalentes en nuestros niños peruanos, afectando al desarrollo cognitivo de los mismos y al desarrollo de nuestro país.
Pero, así como hemos logrado reducir los niveles de desnutrición crónica en nuestro país, es importante mencionar que hoy en día el Perú esta pasando por una transición nutricional. Esto debido a que no sólo tenemos hambre y desnutrición en los territorios, sino que también vemos niveles aumentados de sobrepeso y obesidad, estando hoy en día el 24,6% de la población de 15 y más años de edad con obesidad, según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar-ENDES 2020. Situación preocupante ya que va en aumento, siendo una de las causas el consumo excesivo de productos ultraprocesados (con excesivo contenido de sodio, azúcar, grasas saturadas y grasas trans), además del sedentarismo o falta de actividad física, el consumo excesivo de alcohol, etc.
Cabe resaltar que el sobrepeso y obesidad son la punta del iceberg de las consecuencias de los hábitos de vida poco saludables, ya que los resultados más graves son las enfermedades crónicas no transmisibles como la Diabetes Tipo II, Hipertensión, enfermedades cardiovasculares, entre otras. Teniendo según el ENDES 2021, al 21.7% de las personas de 15 y más años de edad con hipertensión arterial, al 41,1% de las personas de 15 y más años de edad con riesgo cardiovascular muy alto y al 4,5% de las personas de 15 y más años de edad con diabetes mellitus. Enfermedades que pueden ocasionar otras comorbilidades como insuficiencia renal, ceguera, pie diabético, amputaciones, entre otras consecuencias las cuales ocasionan discapacidad y por ende traen un deterioro en relación a la calidad de vida que dichas personas puedan tener en el futuro.
Datos preocupantes y que nos evidencian que en el Perú no ha abordando de manera correcta el perfil nutricional de la población, ya que se ha centrado en generar políticas sectorizadas como si la nutrición y la alimentación de los peruanos dependiera de un solo sector, cuando esto no es así. Citemos ejemplos: La articulación con los agricultores y productores locales depende de MIDAGRI, el trabajo conjunto con los mercados de abasto y mercados mayoristas depende de PRODUCE, la responsabilidad de los programas de complementación alimentaria esta a cargo de MIDIS, la vigilancia de la prevalencia de los diferentes tipos de malnutrición en el país depende de MINSA, y así podemos ir citando a cada uno de los Ministerios y su responsabilidad para con nuestra nutrición.
Es por ello que debemos considerar la importancia de abordar a través de políticas alimentarias integrales y eficaces, el estado nutricional del país. Esto debido a que durante años hemos sectorizado la atención que se le debe dar a nuestra alimentación y nutrición, cuando en realidad lo que debemos hacer es abordar de manera multisectorial, intergubernamental y de la mano con sociedad civil, las políticas alimentarias. De tal manera que, entre los diferentes decisores políticos, se busque generar sistemas alimentarios sostenibles, saludables y resilientes, que impacten directamente y de forma positiva en la nutrición del país. Y en ese camino estamos.